miércoles, 10 de diciembre de 2014

8 de diciembre día de la Inmaculada Concepción [Vídeo]

FIESTA PATRONAL EN ITÁ IBATÉ
En estos nueve días de novena y fiesta patronal los itaibateños honramos a nuestra Madre del Cielo con un firme propósito “Madre Nuestra que juntos trabajemos por una Sociedad más Sana”.

Como cierre de los actos centrales de la Fiesta Patronal en honor a la Inmaculada Concepción de Itá Ibaté, a las 19:00 hs. se realizó la solemne procesión por las calles del pueblo, luego la Santa Misa, presidida por el párroco Presbítero Jorge Ojeda, acompañado por autoridades del pueblo y una multitud de fieles.

Cada 8 de diciembre la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. El dogma de fe según el cual la Madre de Jesús estuvo libre de pecado desde el momento de su concepción. Es decir, desde el instante en que comenzó su vida humana.

HOMILIA DEL PADRE JORGE OJEDA

Después de haber manifestado nuestra fe por las calles de nuestro pueblo, estamos nuevamente reunidos en torno al altar, el día de nuestra Santa Patrona.

El amor de Dios se manifiesta de múltiples formas a cada uno de nosotros y siempre. Dios no deja de manifestar su amor por nosotros y una de las formas más solmene de manifestar su amor fue el haber elegido a una joven judía para hacer la madre de su hijo.

Haber elegido y haber preservado del pecado, por eso el hermoso título de “Inmaculada Concepción”.
Eligió a una joven porque Dios sabía de ante manos que solos no podemos, lo único que podemos solos es alejarnos de él, pero no podemos volver a él solos.

Cuando nosotros queremos volver a él, él antes puso en nuestro corazón el deseo de volver.

Por eso el hermoso titulo de María Inmaculada Concepción. Fue preparada para una misión especial, para una misión singular, que va de generación en generación hasta el último día, cuando Dios decida.

Pero no todo fue parte de Dios, porque Dios respeta nuestra libertad. Dios la eligió, la predestinó. Dios se comunicó con ella a través del Ángel.

Pero gesto tan grande fue el de María, haber respondido que sí. Haber dicho que sí, sin entender, sino un sí lleno de fe. “Que se haga en mi lo que has dicho, le dijo al Ángel. Y partir de allí cambió la historia de la humanidad.

A partir de allí nosotros tenemos como legado la salvación de la vida eterna, pero como todo regalo, puedo rechazar.

Durante la novena hemos reflexionados sobre temas que nos dividen y nos mata, pero Dios nos está regalando la gracia de poder revertir nuestra realidad. Nos regala la gracia de poder cambiar el rumbo de nuestras vidas, si es que nos damos cuenta que estamos mal. Pero no nos impone, no nos obliga. Nos invita.

Acá tienen mi gracia, acá tienen mi fortaleza, acá tienen mi luz, nos está diciendo. Dios y mamá María.

Esa gracia y esa luz van hacer efecto entre nosotros siempre y cuando nosotros aceptemos esa invitación. Una aceptación que tiene que ir lleno de fe. Que se haga lo que has dicho, le dijo María. No entendía. Pero aceptó llena de fe. Por eso Dios pudo actuar a través ella.

Por eso Dios sigue actuando a través de ella. Ojalá que esta invitación que nos están haciendo nuestro padre y nuestra madre sean bien recibido por nosotros y que les digamos sí.

Ahora como nos vamos a dar cuenta, si esa invitación fue bien aceptada, por cada uno de nosotros. Dice la palabra de Dios, “por sus frutos lo conocerán”.

Cuando tiene que comenzar a notarse si aceptamos la invitación de Dios, ayer y necesariamente si decimos que si, tienen que cambiar los dos sentidos de la relación que tenemos los seres humanos.
Una relación vertical que es la relación con Dios, la relación a nuestro papá Dios. Si yo acepto su invitación, mi relación con Dios debe cambiar, debe ser la relación de un hijo confiado que acude primero a su papá para contar sus problemas.

Debe ser con el primero que hable, que dialogue. Debe ser al primero que escuche. Entonces, el primer signo. Si es que hemos recibido bien la palabra de Dios en esta novena, lo tengo que notar yo mismo ¿Por qué? Porque le dedico un poquito más de tiempo a Dios.

Mal dicho, lo que dije, me dedico un poquito más tiempo a mí mismo. Porque a Dios no le hace mas Dios, que yo me siente a dialogar con él. A mí me hace mejor persona, en la medida que sea capaz de hablar con él.

Durante esta novena y quiero agradecer a muchos laicos que realmente me dieron ejemplo de fe. Renunciando muchas veces a un viaje de placer porque tenía compromiso con su madre.

Recibiendo contra partida “Yo no me meto mucho en la iglesia”. Felicito a esas personas. Que no se mete en la iglesia, elige mejorar su relación de hijos. Felicito.

Entonces la primera mejoría debe ser nuestra relación con Dios y después nuestras relaciones fraternas, horizontales, la relación con mi hermano, es el espejo de mi relación con Dios.                                                
De acuerdo como yo me relaciono con el otro, es como me relaciono con Dios. Si soy incapaz de mantener una buena relación con lo que piensa distintos, con lo que actúan distintos, con lo que deciden distintos, significa que estoy teniendo una buena relación con Dios, porque acepto, comprendo, perdono. Porque yo me siento aceptado comprendido y perdonado por Dios.

Podemos rezar mucho, el tema no está en rezar mucho o poco, el tema está en rezar bien.

El tema no estar en dedicar horas a la oración, un minuto de escuchar a Dios basta para aquellos que queremos cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Hemos llegado entonces para el momento para el cual nos veníamos preparando desde aquel primero de octubre, para nuestra novena y nuestra fiesta patronal. Ojalá que las vivencias de estos días, se noten en nuestros tratos.

Ojalá que seamos capaces y humildes de pedirle a Dios mejorar nuestra sociedad y hacer de ella una comunidad un poco más sana. Si decimos que hay una sociedad enferma, decimos que los que las formamos estamos enfermos.

Sociedad es un concepto abstracto. La sociedad las formamos nosotros. Muchísimas gracias a toda la comunidad por estos días hermosos que hemos pasados juntos, pero hoy como comunidad pidámosle nuevamente a nuestra mamá, queremos una sociedad más sana. Pero para eso tenemos que decirles mamá quiero que me cures junto con tu hijo.

Esta mañana decía el desafío es grande, escuchábamos en la lectura, nada es imposible para Dios, siempre y cuando nos pongamos en sus manos y digamos padre quiero hacer tu voluntad. Padre quiero hace tu voluntad y no la mía. Ave María purísima.                 









    

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